sábado, 7 de abril de 2007

capitulo 0: un joven cualquiera....

Minger salía todas las tardes, a dar unas vueltas en bicicleta, ya que estaba de vacaciones, no tenía muchas cosas que hacer, recorrió el pequeño pueblito donde le habían alquilado la cabaña a la orilla del mar, compró viveres necesarios para hacer una rico asado con los vecinos del lugar, sin embargo, al llegar a la puerta de la cabaña, había un pequeño paquete aguardándole en la puerta de su casa, estaba forrado en papel de colores, y decia sin equivocaciones: "para Minger"
-¿para mi?, que extraño, casi nadie sabe donde alquile la cabaña, y ¿qué será?
un pensamiento cruzó su mente, había visto en la tele que gente moría por polvos y otras sustancias en el correo, así que dejó el paquete encima de su mesa, y sentandose en a silla, empezó a debatirse si debía abrirlo. media hora después decidió que si, entonces, con mucho cuidado, empezó a abrirlo el unico "polvo " que encontró fué la arena que se había logrado colar dentro del paquete, éste resultó ser un atado de hojas, como un guión, pero no tenía titulo, ni portada, era super simple, escrito a máquina, Minger sintió curiosidad, lo tomó y lo empezó a leer...


_______________________________----------___________________________


Aidan no difería en nada comparado con cualquier chico de su edad: tenian 17 años recien cumplidos, su aficion por los deportes lo llevó a tener un buen estado fisico, y tenía su buen grupo de amigos en su instituto en la ciudad de Falagar. sin embargo, son pequeñas decisiones, las que nos diferencian de los demás, en algunos casos, de manera enorme.
Aquel día, salía de su taller de escalada, con sus amigos, Francis y Barker, cansados, decidieron caminar lentamente por el centro, hasta que los caminos se separasen, eran cerca de las 12 de la noche, y las calles estaban casi desiertas, lo cual era normal en un día de semana.
-Aidan,¿ estás seguro de poder subir esa ladera la proxima vez? te vi un poco cansado- le dijo Barker
- no te preocupes, estoy bien- dijo Aidan, -sólo fue porque corrí demasiado para llegar a tiempo-añadió con aire pensativo
- ummm, ya veo, entonces debes decirle a Loren que te libere antes para llegar tarde, ¿cierto?- le dijo Francis, mirándolo con esos ojos cafés
- mmmm...no pasa nada con ella, sólo le enseño un poco de materia, ya sabes.....-
no se pudo seguir hablando, porque en ese momento, un grito rasgo el silencio de la calle, el sonido venia desde un sitio eriazo, al otro lado del callejón, Aidan y los chicos se quedaron mirando, quietos y estupefactos
- ¿qué pasó?- preguntó al rato Francis
-no lo sé, pero creo que no quiero saberlo- le advirtió Francis, en tono que denotaba un miedo atroz
pero Aidan, pese a su miedo, sentía un poco de curiosidad, juzgando el ruido, parecia ser el de una mujer, pero de eso no sabía nada más. pensó que a lo mejor necisitaría ayuda, esa fue la gran decision de su vida
- no sé, a lo mejor la estan violando o algo así, quiero ver para saber que es.
-!estás loco!, ¿y si es un maniaco?- le acotó Francis
-no creo, él mismo se hubiera asustado con el grito. si ustedes no quieren ir, no los obligaré- le replicó Aidan, un poco decepcionado por no acompañarlo
se empezó a acercar por el cajellón, hasta ese sitio eriazo, en ese momento, una onda de choque, junto con gritos se dejo sentir, Aidan se escondió detrás de unos botes de basura que había a su lado, podía escuchar voces en la lejanía, las cuales no eran ni de Francis, ni de Barker, sino una era aguda, como el de una mujer, otra era grave, tal vez un hombre ya mayor, se levantó y se acercó a la esquina del edificio, vió a una mujer, con un uniforme de colores rojos, negros y blancos en el suelo, al parecer la habían botado, a un par de metros más lejos, estaba un joven, apenas unos años mayor que el -según las apariencias- que la miraba con desprecio, escucho aquella conversación:
- tanto que te costó alcanzarme y ni siquiera pudiste atraparme- de dijo el sujeto
-aún no acabo con esto- le contestó- debes entregarmela ahora o te arrepentirás.
aquel sujeto rió con todas sus fuerzas al escuchar estas palabras
-!JAJAJAJAJA! ¿crees que tú puedes vencerme? sigue soñando, chica inutil, porque aqui acaba todo, adiós-
Aidan vio lo que pudo haber sido una pistola brillando mientras la sacaba del bolsillo del sujeto, asi que rápidamente agarró una roca, y una puntería que envidian los tenistas, la lanzó hacia el sujeto, la piedra dió en su mano, soltó la supuesta pistos y comezo a verse la herida, Aidan aprovechó ese momento para salir de sus escondite e ir a ayudar a la chica
-vamos!, !levantate!- le gritaba, mientras la ayudaba a levantarse
- ve a recoger lo que se le ha caido, !apurate!- le ordenó la chica
en otras cirscuntancias, Aidan le hubiera dicho que eso no importaba, pero estaba un poco nervioso, asi que antes que se recuperara el sujeto, Aiden se abalanzó contra el extraño objeto, no vio como era, sólo sintió en su mano que no era una pistola.
- !mocoso entrometido, me vengaré por lo que me hiciste!
de una manera muy extraña, del suelo, empezaron a salir unos látigos de color negro y rojo, atacaban a Aidan, quien, con agilidad de depotista, los esquivaba, la chica le gritó que se acercara, sin embargo, cuando estaba por llear, se sintió caer, uno de los latigos le había agarrado un pié y lo sostenía a unos centimetros por el suelo
- adiós mocoso......- se despidió aquel sujeto
el latigo se impulsó y luego lanzó a Aidan, él sólo podía ver como el suelo paraba por frente de sus ojos, sentía aquel extraño objeto en su mano izquierda, luego, en un segunto un dolor punzante y luego, la oscuridad total.



Minger no se había dado cuenta que se había sentado durante su lectura, era un capitulo corto sobre este chico Aidan, sin embargo, no le llamó mucho la atención
- seguramente, con el golpe que se dió, seguramente ya se murió.....pero ¿quien se molestó en enviarme ésto?. y más encima, sabe mi nombre.